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3 retos ocultos de las cadenas de suministro digitales actuales
Descubre tres retos habituales de las cadenas de suministro digitales y cómo una mejor integración de sistemas, una gestión proactiva de incidencias y datos fiables pueden mejorar la logística.
ShipTrack – Publicado

3 retos ocultos de las cadenas de suministro digitales actuales
La tecnología digital está transformando la forma en que las empresas gestionan el inventario, coordinan los envíos, supervisan las entregas y reaccionan ante imprevistos. El seguimiento en tiempo real, la inteligencia artificial (IA) y las plataformas logísticas conectadas ofrecen a las organizaciones nuevas formas de ganar visibilidad y tomar mejores decisiones operativas.
Sin embargo, incorporar más tecnología no crea por sí solo una cadena de suministro más eficiente.
Una empresa puede invertir en software avanzado y seguir teniendo problemas con actualizaciones de envío que llegan tarde, registros de inventario incoherentes, sistemas desconectados y poca información sobre las entregas. Estos problemas afectan a todo, desde la planificación del almacén hasta la comunicación con los clientes, y dificultan obtener los resultados esperados de la transformación digital.
Un estudio de PwC ilustra bien este reto. Su encuesta Digital Trends in Operations de 2025 reveló que el 92 % de los responsables de operaciones y cadena de suministro encuestados afirmaba que sus inversiones tecnológicas no habían dado todos los resultados esperados. La complejidad de la integración fue uno de los obstáculos más citados: la mencionó el 47 % de quienes no habían visto cumplidas sus expectativas.
Los resultados ponen de relieve una diferencia importante: tener herramientas digitales no es lo mismo que tener una operación bien conectada y basada en datos.
Para las empresas que gestionan cadenas de suministro cada vez más complejas, hay tres retos que merecen especial atención: los sistemas desconectados, la escasa visibilidad de los envíos y la mala calidad de los datos. Entender cómo surgen estos problemas, y cómo se influyen entre sí, ayuda a tomar decisiones tecnológicas mejor fundamentadas.
1. Los sistemas desconectados dificultan la integración
Las cadenas de suministro modernas rara vez funcionan con una sola plataforma. Una empresa puede usar un sistema de gestión de almacenes para controlar el inventario, un sistema de gestión del transporte para coordinar los envíos, una plataforma ERP para gestionar la actividad y otras herramientas distintas para comunicarse con los clientes.
Cada sistema cumple una función concreta. El problema empieza cuando estas plataformas no pueden intercambiar información de forma fiable.
Imagina, por ejemplo, una tienda online que usa un sistema para procesar los pedidos y otro para coordinar las entregas. Un pedido puede salir del almacén sin que su estado de envío aparezca de inmediato en la plataforma de atención al cliente.
El equipo del almacén sabe que el paquete ya ha salido, mientras que los agentes de atención al cliente pueden seguir viendo un estado desactualizado. Si un cliente pide información, el personal tendrá que consultar varios sistemas o contactar con la empresa de mensajería antes de poder responder.
Un solo retraso en una actualización puede parecer poca cosa. Pero, multiplicado por cientos o miles de envíos, estos vacíos de información generan una carga administrativa considerable.
Por qué se complica la integración de la cadena de suministro
Los retos de integración aumentan cuando una empresa trabaja con varios transportistas, proveedores, almacenes y socios logísticos.
Cada organización puede usar un software, unos identificadores de envío, unos formatos de datos y unos procesos de comunicación diferentes. Algunos sistemas envían actualizaciones automáticas frecuentes, mientras que otros se actualizan con menos frecuencia o dependen del intercambio manual de información.
Sin una integración coherente, pueden aparecer varios problemas:
Estados de envío incoherentes: distintas plataformas pueden mostrar información diferente sobre una misma entrega.
Trabajo manual repetido: el personal puede tener que introducir o trasladar información de un sistema a otro.
Decisiones tardías: los equipos pueden no recibir la información que necesitan en el momento en que la necesitan.
Coordinación limitada: los departamentos y los socios externos pueden trabajar con versiones distintas de la misma información.
La encuesta Digital Trends in Operations de PwC de 2025 señaló la complejidad de la integración como un factor determinante para el 47 % de los encuestados cuyas inversiones tecnológicas no habían dado todos los resultados esperados. La misma encuesta identificó los problemas de datos como otro gran obstáculo, citado por el 44 % de este grupo.
Estos datos sugieren que añadir más tecnología sin resolver los problemas de integración existentes puede dejar sin solución retos operativos importantes.
Cómo pueden las empresas mejorar la integración
El primer paso es entender cómo circula actualmente la información dentro de la organización.
Conviene identificar qué plataformas contienen la información clave sobre envíos, inventario y pedidos, dónde se retrasan las actualizaciones y qué procesos dependen de que el personal traslade datos a mano.
A partir de ahí, se pueden priorizar las integraciones según su importancia operativa, en lugar de intentar conectar todos los sistemas a la vez.
Por ejemplo, conectar el sistema de gestión del transporte con la plataforma de atención al cliente puede hacer que los cambios en el estado de la entrega aparezcan automáticamente, de modo que el personal no tenga que consultar varias fuentes.
Los formatos de datos estandarizados, unos requisitos de integración documentados y unas reglas claras para resolver actualizaciones contradictorias mejoran aún más la coherencia.
También es importante definir una fuente de referencia fiable para cada tipo de dato importante. Si dos sistemas no coinciden sobre el estado de un envío, el personal necesita un procedimiento claro para saber qué información prevalece.
El objetivo no tiene por qué ser sustituir la tecnología existente, sino conseguir que los sistemas que ya se usan funcionen juntos de forma predecible y fiable.
2. La poca visibilidad complica la gestión de las interrupciones
Una cadena de suministro implica mucho más que llevar un paquete de un sitio a otro. Según el tipo de negocio, un envío puede pasar por proveedores, plantas de fabricación, centros de distribución, trámites de aduana, redes de transporte y operaciones de entrega final.
Cada etapa abre la puerta a retrasos o cambios inesperados.
Un envío puede salir del almacén a tiempo y sufrir después un retraso en el transporte. Una entrega internacional puede requerir trámites aduaneros adicionales. Un proveedor puede no cumplir la fecha de salida prevista, lo que afecta a la disponibilidad de inventario y a las entregas siguientes.
Si la empresa no recibe a tiempo información sobre estos imprevistos, le costará reaccionar antes de que afecten a otras operaciones.
Aquí es donde la visibilidad de la cadena de suministro se vuelve esencial.
La visibilidad de la cadena de suministro es la capacidad de acceder a la información sobre las mercancías mientras recorren la cadena y de entenderla. Según la operación, esta información puede incluir la ubicación de los envíos, los eventos de seguimiento, las estimaciones de entrega, la disponibilidad de inventario y las posibles interrupciones.
Una buena visibilidad ayuda a entender lo que está pasando, detectar incidencias y decidir qué situaciones requieren atención.
Sin embargo, la visibilidad no consiste solo en tener acceso a una página de seguimiento.
Por qué no siempre basta con conocer el estado de un envío
Piensa en una tienda online que promete a sus clientes la entrega dentro de un plazo determinado.
El último evento de seguimiento indica que el envío ha llegado a un centro de distribución regional. Pero la empresa no sabe con claridad si el paquete ya tiene asignada una ruta de reparto ni si alguna incidencia afectará a la fecha de llegada prevista.
La información de seguimiento es útil, pero no le da necesariamente todo lo que necesita para gestionar la situación.
Es posible que el personal tenga que investigar más, contactar con el transportista y avisar al cliente en cuanto haya más información.
Esto muestra la diferencia entre seguir un envío concreto y disponer de una visibilidad que respalde las decisiones operativas.
Una visibilidad eficaz debería ayudar a responder preguntas prácticas:
¿Qué envíos no han recibido la actualización de seguimiento esperada?
¿Qué entregas han sufrido una incidencia?
¿Qué envíos retrasados pueden afectar a compromisos importantes con los clientes?
¿Qué problemas requieren una investigación inmediata?
¿Qué clientes necesitan una nueva estimación de entrega?
Las respuestas dependen de los datos disponibles, de las capacidades de los sistemas utilizados y de las necesidades operativas de la organización.
El papel de la inteligencia artificial en la visibilidad de la cadena de suministro
Cada vez se explora más la inteligencia artificial como forma de detectar patrones, analizar información operativa y anticipar posibles interrupciones.
Por ejemplo, un sistema basado en IA podría analizar el rendimiento histórico de las entregas, los hitos de los envíos y la información de transporte disponible para identificar las entregas con más probabilidades de retrasarse.
Estas predicciones ayudan a los equipos a priorizar las investigaciones en lugar de tratar todos los envíos como igual de urgentes.
La encuesta Digital Trends in Operations de PwC de 2025 reveló que el 53 % de los encuestados utilizaba la IA en algunas áreas para anticipar y mitigar interrupciones en la cadena de suministro. Otro 31 % estaba probando o haciendo pilotos de IA con estos fines.
Estos datos demuestran un interés creciente por usar la IA para gestionar las interrupciones.
Aun así, los sistemas predictivos tienen limitaciones. Un modelo de IA no puede detectar de forma fiable todas las interrupciones, y sus predicciones dependen de la relevancia, la exactitud y la disponibilidad de la información que recibe.
Por eso, las predicciones generadas por IA deben tratarse como información de apoyo a la decisión, no como resultados garantizados.
Cómo pueden las empresas reforzar la visibilidad
Las organizaciones pueden empezar por definir qué eventos e incidencias de envío son más importantes para su operación.
Por ejemplo, una empresa puede dar prioridad a los envíos sin actualizaciones de seguimiento recientes, a las entregas que no han cumplido los hitos previstos o a las expediciones afectadas por una incidencia notificada.
Después puede establecer procedimientos claros para investigar estas situaciones y comunicar las novedades a los equipos correspondientes.
Conectar la información de seguimiento de los transportistas con los sistemas internos de pedidos y atención al cliente también reduce el tiempo que el personal dedica a buscar información.
Otro paso importante es medir el rendimiento de la visibilidad. Se puede controlar con qué rapidez se detectan las incidencias de envío, cuánto duran las investigaciones y con qué frecuencia los clientes reciben actualizaciones de entrega exactas.
Estas mediciones ayudan a comprobar si las mejoras de visibilidad aportan beneficios operativos reales.
En definitiva, el valor de la visibilidad de la cadena de suministro no está solo en saber dónde están las mercancías, sino en usar información fiable para tomar decisiones a tiempo.
3. La mala calidad de los datos frena la transformación digital
Los sistemas conectados y la analítica avanzada solo son tan útiles como la información en la que se basan.
Las cadenas de suministro dependen de registros exactos sobre destinos de envío, niveles de inventario, detalles de pedidos, eventos de seguimiento, datos de proveedores y plazos de entrega estimados.
Cuando estos registros están incompletos, desactualizados, duplicados o son incoherentes, las decisiones operativas pierden fiabilidad.
Las consecuencias no siempre se ven al principio. Un pequeño error al introducir datos puede afectar a un único envío, mientras que un problema recurrente en la recogida de datos puede generar incoherencias en varios sistemas y departamentos.
Cómo afecta la mala calidad de los datos al día a día
Piensa en un envío con una dirección de entrega incorrecta.
Una plataforma de seguimiento puede mostrar correctamente los eventos disponibles del envío, pero una información de seguimiento exacta no compensa un destino mal registrado en el pedido.
Del mismo modo, un sistema de almacén puede indicar que un artículo está disponible cuando el stock físico ya se ha asignado a otro pedido. La empresa podría prometer un producto que no puede enviar según lo previsto.
Estos ejemplos ilustran algo importante: un sistema puede funcionar tal y como se diseñó y, aun así, dar un mal resultado porque la información de base es errónea.
La mala calidad de los datos puede causar varias dificultades operativas:
El personal dedica tiempo a corregir registros e investigar discrepancias.
Los equipos de atención al cliente pueden dar información contradictoria.
La planificación del inventario se vuelve menos fiable.
Los flujos de trabajo automatizados pueden procesar información incorrecta en todas las plataformas conectadas.
Los informes de rendimiento pueden no reflejar la situación operativa real.
A medida que las empresas incorporan más automatización, la calidad de los datos cobra aún más importancia. La información incorrecta puede pasar rápidamente de un sistema a otro y propagar los errores en lugar de eliminarlos.
Lo que revelan los estudios del sector
La encuesta Digital Trends in Operations de PwC de 2026 analizó a 767 responsables de operaciones y cadena de suministro de empresas estadounidenses.
El estudio reveló que el 87 % de los encuestados afirmaba que la mala calidad de los datos había afectado a la capacidad de su organización para sacar valor de sus iniciativas digitales.
Este dato refuerza la importancia de tratar la calidad de los datos como una prioridad operativa y no como un problema que se pueda dejar solo en manos de los equipos técnicos.
La encuesta también pone de relieve un reto más amplio: las organizaciones pueden reconocer el potencial de la tecnología digital sin llegar a construir de forma sistemática las bases de datos necesarias para aprovecharla al máximo.
Cómo pueden las empresas mejorar la calidad de los datos
Mejorar la calidad de los datos empieza por identificar dónde se originan los errores.
Conviene revisar cómo se recogen y actualizan los detalles de los envíos, los registros de inventario, las direcciones y los eventos de seguimiento, y comprobar si varios sistemas mantienen versiones contradictorias de la misma información.
A partir de ahí, se pueden introducir controles prácticos.
Estandariza la introducción de datos. Usa formatos coherentes para direcciones, identificadores de envío, fechas y otros campos importantes. Unas reglas claras reducen la ambigüedad cuando la información pasa de un sistema a otro.
Valida la información cuanto antes. Comprueba los campos importantes al crear los pedidos o al importar los registros de envío. Detectar una dirección no válida antes del envío suele ser mucho más útil que descubrirla después de un intento de entrega fallido.
Define responsables. Establece qué equipo o sistema se encarga de mantener cada registro importante. Una responsabilidad clara facilita investigar y corregir los errores recurrentes.
Vigila los problemas recurrentes. Haz un seguimiento de los errores de datos más habituales, identifica sus causas y comprueba si las medidas correctoras funcionan.
Automatiza con cuidado. La validación automática y los procesos de transferencia de datos reducen el trabajo manual repetitivo, pero deben incluir los controles adecuados para evitar que se propague información incorrecta.
No hace falta que todos los registros sean perfectos antes de mejorar las operaciones. Lo importante es priorizar la información que más influye en las decisiones clave y mejorar su exactitud de forma continua.
Unos datos fiables son una base más sólida para el seguimiento, los informes, las previsiones y otras capacidades digitales.
Cómo priorizar estos tres retos
Los sistemas desconectados, la poca visibilidad y la mala calidad de los datos suelen influirse mutuamente. Una organización puede tener dificultades para dar actualizaciones de envío exactas porque sus plataformas no están conectadas, y a la vez los proyectos de integración pueden complicarse por culpa de información incoherente.
Intentar resolver todos los problemas a la vez puede complicar innecesariamente la transformación digital.
Un enfoque más práctico es priorizar las mejoras según su impacto operativo.
Paso 1: identifica los mayores vacíos de información
Empieza por trazar el recorrido de un pedido dentro de la empresa, desde su procesamiento y salida hasta el transporte y la entrega.
Identifica dónde se retrasa la información, dónde el personal tiene que buscar las actualizaciones a mano y dónde distintos sistemas muestran registros contradictorios.
El objetivo es entender el problema real antes de invertir en otra herramienta.
Paso 2: mide el rendimiento actual
Establece un punto de partida con indicadores operativos relevantes.
Según el negocio, pueden incluir:
El porcentaje de envíos con actualizaciones de seguimiento completas y puntuales.
La frecuencia de registros de envío incorrectos o incompletos.
El tiempo necesario para investigar las incidencias de entrega.
El porcentaje de estimaciones de entrega que se cumplen.
La cantidad de trabajo manual necesaria para cuadrar la información entre sistemas.
No todas las empresas necesitan todos estos indicadores. Los adecuados dependen del tamaño de la organización, de su modelo de envíos y de sus prioridades operativas.
Paso 3: resuelve primero los problemas de mayor impacto
Supongamos que una tienda descubre que su personal de atención al cliente consulta habitualmente tres sistemas distintos para confirmar el estado de una entrega.
Conectar esas plataformas puede ser más urgente que implantar un sofisticado sistema de previsión con IA.
En cambio, a una empresa con entregas fallidas repetidas por direcciones incorrectas puede convenirle más mejorar la validación de datos antes de invertir en nuevas funciones de seguimiento.
La solución más adecuada depende de la causa del problema, no simplemente de qué tecnología es la más nueva.
Paso 4: prueba la mejora antes de ampliarla
Aplica el cambio propuesto en una parte manejable de la operación.
Mide si reduce los vacíos de información, mejora los tiempos de respuesta o disminuye la frecuencia de errores. Recoge la opinión del personal que usa el sistema e investiga cualquier problema nuevo.
Si la mejora aporta beneficios medibles, la organización puede plantearse extenderla a otros procesos.
Paso 5: revisa los resultados con regularidad
La transformación digital no es un proyecto puntual.
Los sistemas cambian, los socios de transporte introducen nuevos procesos y las necesidades operativas evolucionan. Revisar el rendimiento con regularidad ayuda a detectar nuevos problemas y a comprobar si las mejoras siguen siendo eficaces.
Al vincular las decisiones tecnológicas con necesidades de negocio medibles, las organizaciones evitan invertir en capacidades que parecen prometedoras pero no resuelven sus retos más importantes.
Qué significan estos retos para el futuro de las cadenas de suministro
El futuro de la gestión de la cadena de suministro traerá sistemas cada vez más conectados, más automatización y formas más sofisticadas de analizar la información operativa.
Estos avances ofrecen oportunidades para mejorar la coordinación, detectar antes las interrupciones y tomar decisiones mejor informadas.
Sin embargo, el progreso tecnológico no elimina la necesidad de contar con procesos operativos sólidos.
Los sistemas desconectados pueden impedir que la información útil llegue a quien la necesita. La poca visibilidad puede retrasar la respuesta ante imprevistos. Y la mala calidad de los datos puede perjudicar tanto a los informes tradicionales como a las aplicaciones de IA más avanzadas.
Estos retos están interconectados, por lo que las empresas deben pensar en cómo funcionan juntos sus sistemas, su información y sus flujos de trabajo.
Las organizaciones que se centran en mejoras prácticas construyen una base más sólida para la innovación futura. Esto puede implicar simplificar procesos existentes, establecer estándares de datos fiables, mejorar la comunicación con los socios o integrar sistemas que hoy funcionan de forma aislada.
También exige expectativas realistas. Una nueva plataforma puede mejorar una parte de la operación sin resolver todos los problemas existentes. Conviene evaluar la tecnología según su contribución medible a los objetivos concretos de cada empresa.
Para algunas organizaciones, la prioridad inmediata será mejorar la coherencia del seguimiento de envíos. Para otras, puede ser reducir la introducción manual de datos, mejorar la exactitud del inventario o detectar antes las incidencias de entrega.
El punto de partida adecuado es el que responde a una necesidad operativa real.
Conclusión
La transformación digital puede mejorar el rendimiento de la cadena de suministro, pero su éxito no depende solo de cuántas tecnologías adopte una empresa.
Los sistemas desconectados crean vacíos de información, la poca visibilidad dificulta la gestión de las interrupciones y la mala calidad de los datos puede debilitar incluso los procesos digitales mejor diseñados.
Para afrontar estos retos hace falta una combinación práctica de integración de sistemas, información fiable, procedimientos operativos claros y medición continua del rendimiento.
No es necesario resolverlo todo a la vez. Identificando los vacíos de información más importantes, priorizando las mejoras de mayor impacto y midiendo los resultados, las empresas pueden decidir mejor dónde invertir su tiempo y sus recursos.
La inteligencia artificial, la automatización y las plataformas de seguimiento conectadas pueden apoyar estos esfuerzos, pero funcionan mejor cuando se apoyan en procesos e información fiables.
Al fin y al cabo, una cadena de suministro digital más eficaz no es simplemente la que usa más tecnología, sino la que ayuda a las personas a acceder a la información correcta, entender lo que está pasando y afrontar los retos operativos con más seguridad.
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